Rafa Marrodán / One Percent Magazine

Vidas flotantes

En un país en el que su rey, a quién no nombraré, ha recuperado la ceremonia de la postración, medieval y humillante; que presenta en sociedad a la concubina real ante su esposa (general sin mando sobre las tropas en su país) en una Tailandia que dice luchar, con la boca pequeña, contra el turismo sexual, se da la paradoja de consentir y aceptar situaciones que en ésta parte del planeta son impensables, solamente tienes que recorrer sus ciudades y pueblos para darte cuenta de una realidad sangrante, la igualdad no existe. 

Es bastante lamentable escuchar a mujeres repetir el slogan publicitario, inventado en alguna oficina de marketing, probablemente de una agencia de viajes: el país de la eterna sonrisa, el país más seguro para las mujeres.

No es cierto. La economía se sostiene gracias a los micro comercios locales y éstos se sostienen gracias a la aportación de las mujeres que ni tan siquiera pueden criticar la situación, ya que ello les acarrearía penas de hasta 15 años de prisión.

Apenas entras en uno de sus muchos y hermosísimos mercados flotantes te das cuenta. Son mucho más que una atracción para turistas (puñetera plaga), son una forma de vida, son una manera de existir y subsistir. Todo flota: cocinas, mercancías, transporte, tienditas, negocios… pero también flota la sensación cierta de que su existencia debe mucho a estas mujeres que lo mantienen vivo, fluido tan vital como el agua sobre la que navegan sus existencias. Fuertes y delicadas al mismo tiempo, realizan una labor para la que los ojos no avezados no están preparados.

Rafa Marrodán / One Percent Magazine

Baste recordar que, en su deporte nacional, el Thai Boxing, las mujeres no pueden acercarse ni tocar la lona ( hay carteles que lo recuerdan)y es hoy, gracias al esfuerzo de algunos de ellos como Mathias Gallo, italiano y auténtico héroe en Tailandia, que ellas pueden comenzar a entrenar y competir. Aun así, no está siendo una tarea fácil lograr que a su gimnasio 7 Muay Thai Gim acudan mujeres del país y no solo extranjeras. Le conocí peleando y seguro que seguirá en ello sin desfallecer.

Este es un pequeño homenaje a su trabajo y esfuerzo por sobrevivir y sacar a sus familias adelante, en un país mal gobernado.