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Australia. El mundo al revés.

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¿Ves los bajos de tu coche estando de pié? ¿El agua gira en sentido contrario? ¿Todo está patas arriba? Estamos en Australia. Así pues comenzaremos por el final, por los consejos. Te voy a decir como atravesar la barrera y pasar el control de inmigración. Es mas seguro atravesar un bosque lleno de serpientes venenosas; y Australia es el país que más especies distintas tiene en el mundo; que pasar sus controles sin pega alguna. Pero no os asustéis, yo ya los he superado unas cuantas veces y sigo vivo. 

Ante todo cumplimenta la documentación para obtener tu visado electrónico como turista; si es que entras así; porque si vas a trabajar la cosa se complica y puedes estar horas ante el ordenador. Nosotros entramos con un documento especial, pero es otra historia. Ten paciencia porque el trámite es largo y complejo. Declara siempre la verdad y no trates de engañarles. Entra en la website: immi.gov.au y sigue los pasos con exactitud. Salva regularmente las páginas completadas antes de llegar al final y, una vez cumplimentado, espera, ellos te enviarán la conformidad. Imprímela aunque ya estarás en su sistema. No lleves alimentos sin declarar o prohibidos, ni siquiera los frutos secos del aperitivo del avión. Vigila el peso de las maletas y el equipaje de mano, no te pases. Es caro y engorroso. En resumen, no te pases de listo con ellos, saldrás perdiendo siempre. 

La opción B es que sea la Agencia te lo cumplimente ( en  mi caso es el equipo ), muchas de ellas no te cobrarán por ello, aunque el trámite es engorroso. 

Lo más lógico es viajar en el otoño/invierno austral, suele ser bastante más económico y recuerda que tienes ante ti un viaje de unas 25 a 28 horas con, mínimo, una escala. Nosotros lo hacemos en Octubre, tras la carrera de Japón. 

Si lo haces por Doha utiliza Qatar Airlines y sus precios bastante adecuados. Si prefieres Dubai será Emirates y sus precios no serán tan buenos pero ganarás en comodidad. Por Singapur será Singapur Airlines y, desde Europa, Luthansa es una buena opción. Todas terminarán en un vuelo de Quantas. 

Si optáis por un paquete de agencia CUIDADO!!! Yo sufrí las consecuencias de un vuelo con Jet Star que terminó costando más de lo que ahorraba. 

Tras aterrizar en el Aeropuerto de Tullamarine en Melbourn; segundo del país tras Sidney; nos dirigimos a la ciudad para pasar unos días antes de trasladarnos a Phillip Island y a su increíble Circuito al borde del mar. 

Victoriana y vanguardista, tradicional y rabiosamente moderna, tranquila e hiperactiva. Siempre actual y joven, origen de muchas de las iniciativas culturales mas interesantes del país. 

No tuvimos problemas para encontrar alojamiento en la ciudad, hay una extensa oferta asequible a cualquier bolsillo, por lo que no hay una recomendación específica. 

Mi primera sorpresa fue su gastronomía y la habitual afluencia de gente a los restaurantes locales cualquier día y a cualquier hora. Nosotros fuimos al Pellegrini´s, con más de un lustro de historia a probar sus fideos y sopas. Pero si quieres una experiencia única haz como nosotros y ve a conocer, comer o, mejor aún, cenar al Café Corretto, en el 227 Lygon St. Y conoce a Ángelo, su propietario. Italiano y ferrarista hasta la médula que en su restaurante rojo tiene un auténtico museo de la marca del cavallino rampante y una cocina que te hará creer que estás en Italia. Antes o después tienes que hacer como nosotros y cumplir con la tradición de tomar una copa en una de las azoteas de la ciudad, mejor al borde del rio en South Yarra

Al día siguiente tocaba andar y nada mejor que ésta ciudad para ello. A pié o en bicicleta nos recorrimos muchas de sus callejuelas victorianas, adornadas muchas de ellas con increíbles grafitis . St. Patrick, St Paul, estación de Flinders Street o el Art Déco de Mancherstyer Unity, para acabar en St. Kilda Esplanade, la zona bohemia, en dónde hicimos una parada para comer las famosas hamburguesas de Barney Allen, bien regados con cualquiera de las extraordinarias cervezas locales. 

Tras la comida nos acercamos a conocer los mercados locales, de los que ya me habían dicho que merecen mucho la pena. Y tenían razón. Queen Victoria, South Melbourne Market o Sunday Camberwell. 

Por la tarde-noche nos invitaron a un partido de Cricket en el Melbourne Cricket Ground, con capacidad para 100.000 personas… y estaba lleno!!!!! 

Y por la noche, de copas. Deporte nacional en Melbourne, por lo que la oferta es infinita y siempre acompañados por alguna banda local. Música en directo, buena cerveza, conversación abierta con cualquiera de los allí reunidos y relax total. Es imposible recomendar uno o dos, pero te diré que fuimos a orillas del río Yarra, conocido como Riverland y merodeamos por allí hasta altas horas. 

Al día siguiente recorrimos Fitzroy, el centro bohemio de Melbourne. Nos llevó todo el día y aprovechamos para realizar nuestras compras. Tiendas vintage y de segunda mano, antigüedades, artesanía local y cultura en todos sus formatos fueron un buen suvenir para regalar. Por supuesto, cuero, artículos de lana o piedras preciosas y semi-preciosas (ópalos muy recomendables). Otra alternativa fueron los almacenes Australia, en dónde podrás adquirir casi cualquier cosa fabricada en Australia. 

Pero vigila los horarios porque aquí se trabaja mucho y bien, pero el valor que le otorgan a su tiempo libre es envidiable, por lo que los horarios no son los europeos. Haz como ellos, pasea, bebe, compra, charla, conoce sus rincones (no olvides pasear por el puerto), come y vive Melbourne. Llena tu mochila de recuerdos y de experiencias. Repetirás. 

Resumen 2018: La cruz fue Bautista

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Con tanto baile de posiciones y llegadas de pilotos de Moto2 a MotoGP (Mir, Bagnaia y Quartararo) ha habido varios a los que les ha pillado a contrapié la situación. El caso más sangrante fue el de Bautista, que con calidad y ganas para seguir en MotoGP se vio obligado a buscar una alternativa en SBK, una alternativa que se presenta como muy atractiva, porque será piloto oficial Ducati con la nueva V4. Es decir, que cambiará en 2019 ser cola de león por cabeza de ratón, lo que puede estar bien, pero verle hacer el carrerón que hizo en Australia con la Ducati oficial, como como sustituto de Lorenzo, da que pensar que tenía cuerda para rato en MotoGP. Quizá regrese un día a la clase reina como campeón de SBK… 

Resumen 2018: Diversión fuera de la pista

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MotoGP tuvo este año también mucha diversión fuera de la pista, porque el mercado de fichajes se movió más que nunca y hubo alguna bomba. El primero en mover ficha fue Maverick, que anunció en la presentación de Yamaha, a finales de enero, su renovación por dos años. Le siguió su compañero Rossi y más tarde vinieron las de Márquez y Dovizioso. La que nunca llegó fue la de Lorenzo, porque Ducati le dijo en Le Mans que prefería a Petrucci para 2019 y 2020 y que se debía buscar la vida. Y vaya si se la buscó… Pasó de estar casi en la calle a tener un acuerdo casi cerrado con el nuevo equipo Yamaha satélite y a convencer finalmente a Puig de que le fichara como sustituto de Pedrosa. Otros movimientos que también hicieron mucho ruido fueron los de Zarco a KTM y Mir a Suzuki. 

Te llevo las maletas

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Con los kilómetros recorridos en cerca de 350 horas de vuelo y automóvil, los más de 200 días fuera de casa, podríamos dar 5 veces la vuelta al mundo. Es una temporada del Mundial de Motociclismo.

El Mundial de MotoGP ofrece una oportunidad única de viajar, pero sin tiempo para conocer los escenarios de las diferentes carreras más allá de circuitos, coches de alquiler, aviones y aeropuertos.  

Tan solo fuera de Europa nos damos el lujo de cenar un auténtico asado argentino, visitar Tokio y cenar en un restaurante japonés, asombrarte en templos increíbles, pasearte por la indescriptible noche de Bangkok, o comprarte unas auténticas botas tejanas en Austin escuchando música en directo. 

Y la gente, siempre la gente. Ése artista desconocido de New Orleans, los amigos que nos acogen como a su propia familia en Termas de Rio Hondo, el colega japonés que nos muestra sus rincones secretos, esa adorable pareja de Le Mans –octogenarios ambos- con una vitalidad contagiosa, mis hermanos de la 3zzz en Melbourne que transmiten pasión por su trabajo…Todos ellos son los que hacen que los sitios se transformen en lugares familiares, casi nuestros, a los que regresar todos los años no supone un esfuerzo sino un deseo. 

Por eso me empeño en fotografiarlo todo, aunque aún me sorprendo alguna tarde recordando voces y sonidos, luces y sombras, olores y sabores que me devuelven a ellos. 

Solamente por eso merece la pena un año de espera. 

Resumen 2018: El podio de MotoGP

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Tras hacer justicia a ese carrerón de Phillip Island de la clase pequeña, pero pequeña sólo por cilindrada, repaso cada carrera de MotoGP y, felizmente, un año más me cuesta hacer un podio con las tres mejores carreras del año. Ahí va el mío: Austria, Holanda y Tailandia. En el Red Bull Ring se impuso Lorenzo a Márquez en un duelo increíble, con toques de carenado incluidos y frenadas imposibles, que alimentó aún más las ganas de verles en 2019 con las mimas armas y en el mismo box. La de Holanda fue una guerra en grupo sin cuartel durante muchas vueltas, hasta que Márquez dejó clavados a sus compañeros de viaje para cruzar la meta de unos geniales Rins y Maverick. Y de Tailandia se decidió en la última curva de la última vuelta, con Márquez ganándole a Dovizioso como ya le había ganado a él en Qatar este año y en Japón y Austria el año pasado. ¡Un escándalo de carreras! 

Resumen 2018: La carrera del año

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La cosecha de 2018 ha vuelto a ser fantástica para el motociclismo español y mundial. Lo digo porque más allá de los resultados finales, de los que me congratulo porque dos de los tres títulos han sido para los pilotos españoles (el de MotoGP para Márquez y el de Moto3 para Martín), y el que ha volado fuera de nuestras fronteras ha ido a parar a manos de un crack (el de Moto2, para Bagnaia), ha habido de nuevo carrerones para la historia. Se lleva la palma, por encima de todas, la de Australia de Moto3. Un grupo enorme pelando hasta el final en el que el ganador, Arenas, salió quinto a la recta de meta en la penúltima vuelta, cayó a la undécima posición antes del paso por meta y se puso primero en la primera curva de la última vuelta. Una locura que refleja lo que fue una prueba con miles de hachazos (los 17 primeros entraron 989 milésimas) y en la que Bezzecchi perdió muchas de sus opciones de título tras tirarle Rodrigo. 

¿El síndrome de ser el hermano de…? No nunca lo he sentido

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“Sí, Valentino me puede explicar cómo hacer cada curvade todos los circuitos del Mundial, pero después hay quehacerlo. ¡Es eso lo que es difícil!”.“El equipo de Márquez nose equivocó ni una vez. Desdeel momento que llegó la nueva goma ganaronprácticamente todas las carreras. Cuando nosotrosencontramos el camino, pasamos a ser competitivos…Pero ya era tarde”.“¿Ganar el título antes de subir a MotoGP? Hemos vistoqueya no es imprescindible… ¡Ahí está Quartararo!”.

Luca Marini tiene la… ¿la suerte?… ¿la desgracia?… de ser el hermano de Valentino Rossi. Él asegura que el ‘síndrome de ser le hermano de…’ nunca ha existido. “Todo lo contrario. Nunca ha existido y creo que nunca existirá. En vez de una losa, es una suerte. Ser el hermano de Valentino Rossi es algo especial, me divierte. Es estupendo poder pasar el tiempo con él y hablar de deporte, de motos, porque él sabe todo de este mundo. Los dos compartimos una gran pasión y es bonito poderte relacionar con una persona así y aprender tantas cosas de él”. 

La trayectoria de Luca Marini en el Mundial ha sido diferente de lo ‘normal’. Probablemente sea el único de los pilotos italianos del campeonato que no entró en los GGPP por Moto3. Luca lo hizo debutando directamente en Moto2. ¿La razón?… “Crecí demasiado deprisa y esto hizo que la Moto3 se me quedase pequeña. Ya me costó mucho correr en Moto3 en el CEV, así que decidimos… yo, junto a mi familia, a Valentino y la VR46, pasar a Moto2. Fue una buena decisión porque inmediatamente me he encontrado mucho más a gusto. Después de un año de CEV dimos el paso de entrar en el Mundial. Pero debo decir que un poco de Moto3 del Mundial me habría gustado hacer”.

¿Por qué? 

“Porque es una categoría muy bonita. Porque hay muchas peleas, muchos adelantamientos… Es una categoría que te forma mucho; se aprende mucho”. 

En el CEV corriste dentro de la estructura de Sito Pons, donde Santi Mulero, uno de los gurus técnicos del Mundial, me ha dicho de ti que eres un piloto muy fino. ¿Consideras la finura una de las características de tu pilotaje? 

“Sí, creo que sí… Santi es un grande; el tiempo que estuvimos en el CEV fue fantástico. Y estoy de acuerdo contigo, creo que es uno de los mejores técnicos que hay en el Mundial en todas las categorías.  

Has terminado sexto en el Mundial… Me imagino que no era el resultado que esperabas cuando empezó a temporada, ¿no? 

“No sé qué decirte. Yo siempre apunto alto, me pongo a mi mismo objetivos difíciles. Pero este año la temporada ha sido complicada. Ha habido tantos cambios en la categoría, me tuve que operar al inicio del año… Digamos que no ha sido una temporada fácil. Pero creo que a partir de un momento determinado cogimos un buen nivel. Cuando físicamente he estado bien he conseguido pilotar bien, llevar la moto al límite, conseguir buenos resultados… Al final esto es lo que de verdad importa. Esperemos que 2020 sea un poco más tranquilo”. 

Frenada, paso por curva, aceleración… ¿En cuál de estas tres fases te sientes más fuerte y en cuál crees que debes trabajar más? 

“Seguramente en el paso por curva. Me gusta entrar rápido en la curva y hacer mucho paso. Pero con la nueva Moto2, la que hemos estrenado este año, he tenido que cambiar un poco”. 

¿Por la llegada de la electrónica a Moto2, supongo? 

“Más que por la electrónica, digamos que ha sido por el nuevo neumático trasero y el nuevo motor. Tienes que intentar parar más la moto en la frenada, tipo MotoGP, y sacar la máxima partida de la salida porque la moto ahora acelera mucho más”.  

¿Y esta metamorfosis en el pilotaje te ha costado mucho o ha sido rápida? 

“Con el neumático viejo, cuando sólo había cambiado el motor y el chasis de la moto, me resultó muy fácil, mientras que cuando cambió el neumático ha habido carreras en las que las cosas se complicaron. Pero creo que le ha pasado a muchos pilotos. Creo que detrás de esto han estado los altibajos de todos los pilotos que hemos visto este año. Sólo Márquez pareció capaz de ser constante. Su equipo fue capaz de hacer un trabajo óptimo; no se han equivocado ni una vez. Desde el momento que llegó la nueva goma ganaron prácticamente todas las carreras. Cuando nosotros, y los demás pilotos, hemos encontrado el camino, pasamos a ser competitivos. Pero ya era tarde. 

¿Es decir, la clave de la temporada ha estado en cómo el equipo de Alex supo gestionar el nuevo neumático? 

“Su equipo y él. Los dos hicieron un buen trabajo. Seguro que se esforzaron mucho, comenzando la temporada con las ideas claras, con el objetivo de ir a ganar el Mundial, y lo han dado todo.  

¿Y tú, estás listo para asaltar el Mundial el año que viene? ¿Te sientes ya maduro para ello? 

“Ya al inicio de este año me sentía un piloto maduro. Durante esta temporada he aprendido muchas cosas”. 

Me imagino que tu objetivo, como el de todos los que corréis el Mundial, es llegar a MotoGP. ¿Quieres hacerlo siendo campeón? ¿Crees que es importante? 

“Hemos visto que ya no es imprescindible ganar en Moto2 para ir a MotoGP… Ahí está Quartararo. Ganó una carrera en Moto2 y en MotoGP en su primer año ha sido un fenómeno. Pero no sólo Quartararo, también Mir. Ganó en el mundial de Moto3, pero decidió después de un año en Moto2 pasar inmediatamente a MotoGP para no dejar escapar la ocasión que se le presentó. Es decir, no lo sé. Lo que sé es que mi objetivo es hacerlo bien en Moto2, porque es una categoría que me gusta, que me divierte…”. 

¿Pero entonces no te pones como condición sine que non ganar el título antes de dar el salto? 

“Es difícil decirlo, porque el Mundial lo gana sólo uno cada año. Si, por ejemplo, no lo gano en dos años, tal vez se me escape la oportunidad de ir a MotoGP”. 

Bueno, el que ha ganado este año ha necesitado cinco temporadas para hacerlo.. 

“Cierto, pero creo que Alex Márquez no te habría dicho que no iba a subir a MotoGP sin ganar el título, lo que pasa es que no le había surgido la ocasión. Para ganar un Mundial todo debe encajar perfectamente…¡Ya es difícil ganar una carrera, un Mundial entonces…! No es ‘quiero ganar el Mundial’ y ya está. Tienes que tener suerte, tener suerte con los neumáticos…  

¿Valentino no te dice, que Marc le decía a su hermano, que debía pasar de categoría con el título en el bolsillo? 

“No, no… Valentino sólo me dice que me esfuerce, que haga buenos resultados, que con resultados buenos, todo es más fácil”. 

Cambiando de asunto… ¿Por qué Luca Marini es el italiano más serio que conozco? 

“Soy como soy. Soy como me ve la gente. No llevo una máscara, como pueda llevar alguno aquí dentro. Lo que soy es tranquilo, no serio”. 

Es decir, las victorias se celebran también en el box de Luca Marini. 

“Sí claro… Pero sin exageraciones”.  

Volviendo a Valentino… Tú eres su hermano fuera de la pista y ahí puede ayudarte, porque dentro sólo eres Luca Marini. 

“Sí, eso es seguro. Pero también me echa una mano cuando estoy en la pista, dándome consejos. Fuera, ha visto tantas cosas, ha pasado por tantas experiencias, son tantos años los que está en este mundo… Me enseña muchas cosas”.  

¡Entonces lo deberías tener más fácil que los demás! 

“Valentino me lo puede decir todo. Me puede decir cómo hacer cada curva de todos los circuitos del Mundial, pero después hay que hacerlo. Es eso lo que es difícil”.  

Justicia divina

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Dio asco la reacción de la gran mayoría del público de Mugello, incluso de un sector de la sala de prensa, en el momento de la caída de Marc Márquez, cuando marchaba segundo en la quinta vuelta. Sabido es de sobra que no le tienen cariño por estos lares debido a su confrontación con Valentino Rossi, desde Malasia 2015 y reavivada este año con el capítulo de Argentina, pero de ahí a que festejaran la caída del campeón como si de una victoria de su piloto favorito se tratara… 

La verdad es que los gañanes que jalearon de tal forma esa caída quedaron retratados por sí solos, pero el español les hizo un cuadro perfecto cuando le preguntamos por ello después. Sabias palabras las suyas: “Bueno, es una cosa que me esperaba. Que celebren la caída de un piloto está claro que es triste, porque tenemos nuestros riesgos en pista. ¿Qué se ha alegrado mucha gente de mi caída hoy? También lo sé. Es curioso que celebren más la caída de un piloto que la victoria de otro, esto es lo más curioso. Pero estamos en este punto. También hay diferentes factores que han hecho llegar allí, no viene por sí solo. Ya me lo dijeron todo cuando el viernes estaba un piloto en la gravilla (Pirro), que no sabíamos cómo estaba, no sabíamos si estaba vivo o muerto, porque después de una caída a 300 te puedes imaginar lo que puede llegar a pasar, y sólo estaban preocupados de abuchear a otro cuando le enfocaban las cámaras. Esto tratara… te lo dice todo”. 

Se puede decir más alto, pero no más claro. Sin embargo, con lo que no contaban los cafres es con el hecho de que iban a ser testigos minutos después de la primera victoria de Jorge Lorenzo con la Ducati. Justicia divina le llamo yo a eso, porque el triunfo del mallorquín silenció por momentos el espectacular autódromo de Mugello y a las más de 90.000 personas que allí se congregaron el domingo. Muchos tuvieron que tragarse el sapo de comprobar en directo como el pentacampeón era capaz de conseguir lo que Rossi no pudo hacer en su día y algo para lo que Andrea Dovizioso necesitó 70 careras, por las 24 que ha necesitado él. 

No fue precisamente el mejor día de la historia para el motociclismo italiano, porque no ganaron en ninguna categoría. Les quedó el consuelo de escuchar su himno antes del inicio de la carrera de MotoGP, pero en la de Moto3 les había tocado escuchar ya una vez el español, por la victoria ajustadísima de Jorge Martín, y en Moto2 sonó el de Portugal en honor de Miguel Oliveira. En realidad, fue el día del motociclismo ibérico. Justicia divina le llamo yo a eso. 

Márquez es mejor que Rossi a los 23

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Siempre tiende a decirse que las comparaciones son odiosas. Tal refrán del rico refranero español aparece hasta en el mismísimo Quijote y se dice en base a que “no conviene comparar personas o cosas entre sí, para evitar que alguna se sienta menospreciada o porque cada una tiene sus propios valores”. Seguramente sea cierto, pero si hacemos caso a esa cita del Centro Virtual Cervantes, no podríamos dar sentencias tan fabulosas como que Rossi es el más grande de la historia o que Márquez ya es mejor que el fantástico Rossi a los 23 años. La primera es una impresión personal, y generalizada, principalmente fundamentada en aquel cambio de Honda a Yamaha del italiano para demostrar que en este deporte es más importante el piloto que la moto. La segunda, en cambio, está basada exclusivamente en los números de uno y otro a esa edad, la misma con la que el del Repsol Honda ya es todo un pentacampeón del mundo, categoría que aún no alcanzaba el del Movistar Yamaha en 2002, año en el que él corrió con 23 años. 

El Doctor marcha en tercera posición en el apartado de títulos (sólo le superan Agostini y Nieto), el segundo en el de victorias totales (sólo le supera Agostini) y se esfuerza aún a sus 37 años por seguir ampliando su leyenda. Aún no sabemos si el de Cervera llegará a ser un día el mejor de todos los tiempos, pero está claro que está en ello porque ya es mejor de lo que lo era el mismísimo Rossi a los 23 años. En el cómputo de títulos, el conseguido este curso se trata del quinto para el pupilo de Cervera, con lo que es el pentacampeón más precoz de todos los tiempos (Doohan lo fue con diez años más, 33, y Lorenzo con cinco más, 28) y eso le permite tener una corona más de las que tenía el genio de Tavullia a su edad. 

Con 23 años, 7 meses y 28 días, la edad exacta de Márquez el día de su coronación en Motegi, El Doctor había ganado 4 títulos (1 de 125cc, 1 de 250cc, 1 de 500cc y 1 de MotoGP), con 49 victorias, 13 segundos puestos y 10 terceros para un total de 72 podios, además de 21 poles. Los números de Marc son mejores en todos esos apartados: 5 títulos (1 de 125cc, 1 de Moto2 y 3 de MotoGP, en total uno más que Rossi), 55 victorias (seis más), 20 segundos (siete más) y 14 terceros (uno más) para un total de 89 podios (17 más), además de 65 poles (44 más) después de la conseguida en Australia.  

Eso es irrefutable porque lo dicen los números y a partir de ahí se pueden tener en cuenta diferentes consideraciones, mucho más subjetivas, que alimenten los apasionantes debates de barra de bar. Por partes… A favor de Valentino hay que decir que llevaba en ese momento siete temporadas en el Mundial mientras que Marc ya va por la novena, porque empezó dos años antes su carrera mundialista, con 15 años cuando aún era un mico. Lo que también debería jugar a favor del Pequeño genio (pelotas grandes) es el nivel de sus rivales hasta este momento en la clase reina. Puede decirse sin miedo al error que ha sido superior en su caso, porque ha ganado a pilotazos ya coronados en la clase reina varias veces como el propio Rossi o Lorenzo, mientras que los del italiano tuvieron menos recorrido desde su llegada y peor material que él (Roberts Jr, Crivillé, Biaggi, Barros, Capirossi, Ukawa o Checa). 

Dicho todo esto, cada uno tiene que ganar contra los que compite y está visto que Márquez los ganó más veces que Rossi a los 23 años. Y eso incluye muchas más victorias de Marc sobre Valentino que al revés. En las cuatro temporadas que llevan compartiendo parrilla en MotoGP, el español lleva conquistados hasta después de la penúltima cita de la temporada de 2016 un total de 3 títulos, 39 victorias, 14 segundos, 7 terceros y 37 poles, bastante mejor que los cero títulos del italiano y sus 9 victorias (30 menos), 16 segundos (dos más), 19 terceros (doce más) y 5 poles (32 menos). Eso sí, el de Tavullia tiene en la actualidad 37 años y el de Cervera 23, con lo que hay 14 de diferencia que ponen muy en valor lo bien que lleva la veteranía uno y lo aprovechada que lleva la juventud el otro. 

¿A qué no tienen por qué ser odiosas siempre las comparaciones? Los números son verdades como puños y está claro que Márquez ya es mejor que Rossi a los 23. Lo que está por ver es qué le deparará el futuro, pero mal no pinta y en él, seguro, volverá a encontrarse con Valentino en la pista al menos dos años más, hasta sus 25 y los 39 de su rival. Patrimonio de la Humanidad, por cierto, culminó con seis títulos esa fantástica edad (cuatro de ellos de la clase reina). A ver con cuántos los remata Márquez y si es el propio Rossi el que le quita alguno de los dos que habrá en juego. Lo seguirá intentando, eso seguro. Y todos disfrutaremos de ello. 

La fatalidad de Luis Salom

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«Jamás lo tuvimos en nuestras manos, jamás vimos la posibilidad de recuperarlo, pero jamás dejamos de empujar, de trabajar, de volvernos locos por salvarle la vida»

Los médicos y las doctoras que atendieron, el pasado viernes, al joven mallorquín Luis Salom, que falleció, a los 24 años, en el quirófano del Hospital General de Catalunya después de ser atendido en la escapatoria de la maldita curva 12 del Circuit de Catalunya, reconocieron que las múltiples, muchas, demasiadas, y graves, gravísimas, lesiones que provocó su moto al golpearle, tras rebotar en las defensas neumáticos (air fence), hicieron imposible su recuperación pese a sus innumerables esfuerzos. Todos ellos dan las gracias a los Mossos por el extraordinario despliegue que hicieron para que pudieran llevar a Salom al Hospital General de Catalunya, descartando el helicóptero “precisamente para poder seguir durante el viaje con el masaje cardiaco”.

Nada de lo que cuentan los galenos es explicable. Nada. Baste, pues, el comentario de uno de ellos: “Llevo 38 años de profesión
y jamás vi una cosa igual, ¡jamás!” De ahí que muchos de ellos no durmieran esa noche. Y, sí, también ellos, aunque no entienden de motos, ni de mecánica, ni de pilotos, ni de baches, ni de escapatorias, explican que Salom, como hace casi cinco años, el italiano Marco Simoncelli, “fue víctima de la fatalidad, de la mala suerte”.

Es posible que algunos, por puro oportunismo, se apunten a la campaña promovida por la aseguradora Pont Grup,
que ayer lanzó el hashtag #escapatoriasinasfalto. Es posible que, tal y como informó ayer el SAG Racing Team, el equipo de Salom, un bache en ese punto de trazado ayudase a la caída de su piloto. “Puede que exista un bache en ese punto, sí, pero me parece circunstancial, ¡todos! los circuitos, desde Silverstone a Phillip Island, Australia, están salpicados de baches”, reconoce Maverick Viñales.

“Yo no me creo lo del bache, me temo que a la moto le pasó algo”, insistió ayer Valentino Rossi, que, desde el minuto uno, habló de problema mecánico. Es posible que el muro, protegido por el air fence, debería estar algo más lejos. Es posible, como reconoce Emilio Alzamora, “que los circuitos de F-1 no sean los más idóneos para que corran las motos: ellos quieren escapatorias de asfalto y nosotros las necesitamos de gravilla”.

Pero no es menos cierto, lo que dijo Marc Márquez el sábado: “Nadie podía pensar que ocurriese una accidente así, nadie. Hemos fallado todos”. Porque el Circuit, como todos los trazados en los que mueren pilotos, están homologados y cuentan con el visto bueno de esos profesionales. No tiene sentido que el equipo de Salom culpe a ese bache cuando, en el mismo comunicado, reconoce que Salom se precipitó, salió lento de la curva anterior, quiso recuperar el tiempo perdido, su apurada de frenada fue el doble de fuerte que en la vuelta anterior, sobrecalentó el neumático, perdió el tren delantero y se cayó.

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